El museo buscó un nuevo hogar en la zona de Finlayson, un antiguo complejo industrial de ladrillo rojo que constituye el alma de Tampere. El reto consistía en diseñar un edificio contemporáneo para albergar una de las colecciones de arte moderno más significativas de Finlandia, integrándola en un tejido urbano denso e histórico con condiciones climáticas extremas.
La propuesta de Arquitectos Ayala destacó por su respeto a la volumetría circundante. En lugar de perturbar el paisaje industrial, el proyecto se insertaba con elegancia en la trama, utilizando una materialidad que dialogaba con la tradición del ladrillo a la vez que hablaba un lenguaje claramente moderno. Era una arquitectura que comprendía la escala de la ciudad y la importancia de los espacios públicos circundantes.
En Drama, nuestro trabajo visual se centró en luz. En Finlandia, la luz es algo más que un elemento estético: es una condición de vida. Creamos las imágenes para reflejar esa atmósfera nórdica específica: una luz fría y filtrada que interactúa con la calidez de los materiales y la nieve.