Museo de la Ciudad de Pontevedra

El proyecto del Convento de Santa Clara no era una reforma más, sino el reto de integrar un recinto que había permanecido cerrado a la ciudad de Pontevedra durante más de 750 años.

Santa Clara es un oasis en el corazón de la ciudad, pero hasta ahora era un espacio invisible protegido por altos muros de piedra. El Museo de Pontevedra necesitaba ampliar sus instalaciones, y este complejo histórico era el lugar perfecto. El principal reto, sin embargo, era importante: ¿cómo transformar un convento de clausura en un museo público sin perder su alma y su misticismo?

La propuesta ganadora de Nieto Sobejano, titulada “Dintel”, era extraordinariamente sutil. En lugar de gestos audaces que compitieran con la historia, se centraron en el concepto de un nuevo “dintel”, una nueva fachada que respeta los muros existentes al tiempo que permite que el jardín y el convento se abran por fin a la ciudad. La intervención se ha realizado en su mayor parte bajo tierra para conectar los edificios, manteniendo intactos el huerto y el claustro históricos y ofreciendo al mismo tiempo una funcionalidad moderna.

Nuestro enfoque visual estaba profundamente arraigado en el respeto y la atmósfera gallega específica. No buscábamos imágenes genéricas y soleadas; queríamos captar la textura de la piedra húmeda, el paso del tiempo sobre el granito y esa luz suave y tamizada característica de los espacios claustrales.

Nuestras imágenes se centraron en el diálogo entre lo antiguo y lo nuevo. Queríamos que el espectador sintiera el silencio del convento conviviendo con la ligereza de las nuevas estructuras de cristal y metal. En última instancia, nuestro objetivo era mostrar que el proyecto no viene a “romper” nada, sino a revelar un tesoro que Pontevedra siempre tuvo ahí mismo, pero que nunca pudo ver.