Museo de Arte de Dallas

Ganar el concurso para el Museo de Arte de Dallas expansión junto a Nieto Sobejano fue uno de esos retos que nos obligaron a contemplar la arquitectura desde un ángulo diferente.

El museo original, diseñado por Edward Larrabee Barnes en los años 80, es una obra maestra de su época: sólido, audaz y algo introvertido. Sin embargo, a medida que la ciudad evolucionaba, el edificio se desconectó del pulso urbano actual y del cercano parque Klyde Warren. No sólo necesitaba más espacio para su colección; necesitaba “abrirse” y dejar de sentirse como una fortaleza de granito.

El diseño ganador de Nieto Sobejano es increíblemente inteligente. En lugar de competir con el edificio antiguo, proponen estructuras ligeras y transparentes que parecen flotar sobre la base original. Es un movimiento arquitectónico que prioriza la comunicación con el entorno, transformando el museo en un espacio mucho más permeable y urbano.

Nuestro trabajo consistía en captar esa sensación específica de transición. Nos alejamos de las imágenes puramente técnicas para centrarnos en la relación entre lo pesado (el granito) y lo ligero (el nuevo diseño).

Nos centramos en la luz de Texas y en los reflejos para ayudar al jurado no sólo a ver un edificio, sino a sentir la atmósfera del nuevo museo al anochecer o su conexión visual con el parque. En última instancia, queríamos mostrar que el DMA ya no es solo un lugar donde almacenar arte, sino un lugar donde la ciudad realmente sucede.