En apoyo de Nieto Sobejano en el concurso para la ampliación del Museo de Bellas Artes de Vannes (La Cohue) fue un ejercicio de precisión. El reto consistía en intervenir en un edificio que es esencialmente el corazón medieval de la ciudad, asegurándose de que la arquitectura contemporánea se sintiera como una progresión natural del tiempo.
La Cohue es un edificio complejo con siglos de historia y capas que se remontan al siglo XIII. El museo necesitaba algo más que un espacio de exposición; necesitaba una identidad clara y una mejor conectividad con las calles circundantes. El reto consistía en unificar todas estas partes históricas sin borrar su carácter original.
La idea ganadora de Nieto Sobejano se centró en una nueva estructura de cubierta que actúa como gran dintel o elemento unificador. Esta pieza no sólo organiza el interior y aporta luz natural, sino que crea un elegante diálogo entre la piedra antigua y los nuevos materiales. Es una intervención que respeta el skyline de la ciudad al tiempo que añade una capa de modernidad.
Nuestra misión era ayudar a comunicar cómo “aterrizaría” esta nueva arquitectura en el contexto francés. Creamos imágenes que buscaban la luz suave y característica de Bretaña, centrándonos en la relación entre materiales: la calidez de la piedra y la ligereza de la nueva intervención.
Nuestro trabajo visual se centró en mostrar que el proyecto no era una imposición, sino más bien una fina costura que cosía el pasado con el futuro. Queríamos que el jurado percibiera la fluidez de los nuevos recorridos y cómo la luz natural transformaba los espacios interiores, convirtiendo lo que antes era un edificio laberíntico en un museo abierto y luminoso.